Celos

Aunque sabía que no era el primer hombre en su vida, guardaba la fantasía de serlo. Sin embargo, los comentarios de ella lo regresaban a la horrible realidad de ser uno más en una lista quizá demasiado larga:

— Pero no te vayas a orinar — le dijo ella cuando se quitaron la ropa para entrar juntos a la regadera — No sé por qué a toooodooos los hombres que he conocido les encanta hacerse pipí cuando se bañan ¿Por qué, eh?

Él sólo contestó levantando los hombros, pero la verdad tenía ganas de hacer realidad aquella famosa escena de la película Psicosis, y ver la sangre de su amada esposa irse por el desagüe.

 

 

 

Escama

En esa isla olvidada en medio del mar no pasaba nada. Salía el sol, se metía, aparecía la luna, desaparecía. Era un pueblo de pescadores. No les faltaba comida porque tenían el mar para ellos solos. Su única diversión era ver pasar los dragones volando. De día sus pieles reflejaban la luz del sol en mil colores. De noche llamaradas salían de sus bocas alumbrando de vez en vez el cielo poblado de estrellas. Era un espectáculo tan maravilloso, tan inasible, que la aldea en la isla se daba cuenta así de lo pequeña que era, de lo tan sin importancia de su existencia comparada con tal maravilla.

Ni siquiera soñaban con ser uno de esos jinetes de dragón cuyas armaduras brillaban igual que el animal fantástico que montaban. Imaginarse en esa situación, volando allá arriba, era demasiado para sus mentes simples. Y aun así, eran felices. Hasta que una escama cayó del cielo.

Al principio, la escama que brillaba a la luz del sol y de la luna era de todos, pero un día, el pescador que la había encontrado la reclamó como suya. Esa noche lo mataron, y la escama cambió de dueño. A ese lo mataron también. Así sucedió incontables veces: cada noche la escama tenía un nuevo propietario, cada mañana amanecía un muerto.

Poco a poco la aldea en la isla se fue despoblando. Hasta que quedó un solo dueño de la hermosa escama. Ese pensó que ahora nadie podría matarlo para obtener su tesoro, pero aun así, como les pasa a todos, con los años, se murió.

Los dragones todavía sobrevuelan la isla. Es un espectáculo maravilloso que ahora nadie ve. Los aldeanos tenían razón, la isla en medio del mar no era importante. Nunca un dragón ni un jinete, ha volteado hacia abajo para verla.

Dios

El muchacho tenía una historia en la cabeza, pero no sabía cómo escribirla. Era un cuento muy sencillo, del estilo “chico conoce chica”. Alguien le dijo que aunque fuera un relato simple, escribir era un asunto complicado, pues se trataba de construir el universo, el mundo en que los personajes van a vivir.

Así que compró un cuaderno grande en la papelería, y con letra muy pequeña, para que le alcanzaran las páginas, comenzó a escribir:

“En el principio hice los cielos y la tierra…”

 

 

Soltar

Lorena era todo lo contrario a Teto: ella se levantaba temprano, Teto, tarde; Lorena hacía yoga todos los días y era vegana, Teto no movía un dedo (bueno, de hecho si, pero sólo para tocar el bajo), y le encantaban los tacos de carnitas, barbacoa, cabrito y pastor; Lorena adoraba la naturaleza y los animales, y los defendía, Teto amaba el Distrito Federal, su caos, su desmadre, además, las ballenas y los pandas le daban igual, incluso los toros de lidia y la fiesta brava. Ni siquiera en las mascotas coincidían, Teto prefería los gatos, a quienes no es necesario hacerles caso. Lorena amaba los perros hasta la locura.

Eran muy distintos pero algo había pasado aquella vez que por azares del destino tuvieron sexo. Leer más

Vanidad

Al principio a la Muerte le había dado risa que la elevaran a nivel de Santa. Veía los altares y se burlaba, ella estaba más allá de todo eso. Pero como toda mujer, era vanidosa, y comenzaron a agradarle tantas atenciones, tantas flores, tantos rezos. Cuando todo comenzó, no le importaba quién la adorara, pero poco a poco fue basándose en eso para escoger a sus víctimas.

Al principio era fácil satisfacerla, pero conforme crecían sus feligreses, necesitaba más y más. Al poco tiempo ya nada era suficiente, y comenzó a llevarse a todo aquel que no la adorara con fervor.

Un día le dio tanta rabia que no todos le rindieran pleitesía (como ella creía merecer), que arrasó con la humanidad.

“Ahora sí me adorarán, los tengo en mi poder”, se dijo. Pero entonces, cosa rara, nadie le hacía caso.

Entonces se dio cuenta de su error: los seres humanos eran muy contradictorios y actuaban por conveniencia, solo la adoraban para que no los matara. A quien realmente amaban era a la Vida, no a ella, la vanidosa Muerte.

 

 

 

Huevos

— ¿Por qué usas ese vaso? ¿Que no sabes que tardará más de un siglo en deshacerse?

Levanté la vista del libro que estaba leyendo. Lo primero que vi fue el cuchillo que traía una. Los llaman carniceros, y pueden cortar una res en dos. Bueno, tal vez no tanto, pero degollarme sí. La otra también traía un cuchillo, mucho más chico, pero no por eso menos peligroso. Parecían hermanas gemelas, aunque después de un rato te dabas cuenta que una era ligeramente más grande que la otra, y luego se notaba que no eran parientes, es más, que no tenían ningún parecido, sólo que traían el pelo largo y lacio. Leer más

Posts

Su forma de comunicarse era a través de lo que posteaban en facebook. Muchos eran videos ridículos, fotos tiernas, noticias indignantes: lo que postea cualquier persona normal. Pero por medio de ellos, del subtexto de cada post, se decían cosas que nadie más entendía. Ni siquiera necesitaban poner “Me gusta”. Tenían un lenguaje secreto.

Si él posteaba un video de youtube de un niño bailando flamenco, seguido de los memes del partido de futbol de ayer, ella entendía con claridad que en realidad quería decirle “te deseo”.

Si ella posteaba una foto de la cena de esa noche, y una canción ochentera, él comprendía que le estaba contestando “yo también”.

La atracción, las ganas que se tenían, no eran asunto prohibido. Los dos eran libres de ser amigos, novios, amantes, incluso esposos. Pero no les interesaba esa clase de relación. Preferían ser uno más de los miles de amigos que cada uno tenía en su cuenta, y encontrarse en ese flujo continuo que es el Home.

Un día él posteó algo muy atrevido: varios links de Los Locos Adams y fotos de Merlina; ella al comprender el mensaje —alguna propuesta perversa—, casi llega al orgasmo. Eran el uno para el otro, su vida sexual estaba completa.  Sin embargo, un día ella publicó un post con el que él se enamoró sin remedio. Ya no le era suficiente vivir así, necesitaba gritarle al mundo su amor. Entonces, por primera vez, él hizo algo demasiado directo, posteó “te amo”. Con cada una de sus letras:

T-E-A-M-O

Y ella, aburrida y decepcionada, lo eliminó de su lista de amigos, y lo bloqueó para siempre.

 

 

Truco

El mago estaba muy cerca de ellos, en la mesa contigua, haciendo sus trucos de cartas a una pareja. El bar no estaba tan lleno, y por eso el mago podía ir por todo el local, ganándose una propina por divertir a la gente.

A Alfonso le cagaban los magos, y los mimos, y los vendedores, y cualquier gente que se le acercara a interactuar con él cuando quería estar solo, y con más razón cuando estaba en una primera cita, como esa noche. Leer más

Miguelitos

Martina le había pedido a su novio Claudio, a quien todos conocían mejor como el Sabbath, que le llevara unos encargos a su amiga de toda la vida que vivía desde hacía años en Barcelona. El encargo consistía en golosinas típicas que no se podían conseguir más que en México: Miguelitos de polvo y agua, cacahuates japoneses Nishikawa, paletas de caramelo sabor mango cubiertas de chile, y unos Pulparindos.  No era más que una bolsa pequeña, pero que sin duda haría muy feliz a Paula, quien desde que se fue a Cataluña no se había vuelto a enchilar con estos dulces como lo hacía en su infancia.  Leer más