Amigo

Llevaban más de un año separados, y, aunque Natalia le había hecho la vida imposible mientras estuvieron juntos, Bruno nunca dejó de extrañarla.

Se lo hizo saber a todo el mundo, amigos y familiares: no podía vivir sin ella, pero al mismo tiempo relataba las cosas malas que le había hecho. Así que la situación era muy extraña, con cada anécdota los cercanos a Bruno odiaban más y más a Natalia, mientras él aún deseaba estar con ella.

Un día sin que nadie lo supiera, se juntaron. Bruno y Natalia hablaron de una posible reconciliación, lo intentarían de nuevo. Arturo, su mejor amigo, sabía que esta mujer no le convenía, pero no había forma de hacerlo cambiar de parecer. Cuando Bruno le contó la posibilidad de volver, era tanto su entusiasmo, que parecía sufrir de isquemia cerebral: no recordaba que habían sido más los malos momentos en su relación, que los buenos.

Arturo lo meditó solo unos segundos, pero estaba decidido:

— Bruno, antes de que hagas cualquier cosa, creo que hay algo que deberías saber: mientras ustedes no estaban juntos, tuve un affaire con Natalia.

Arturo le contó cómo su ex le había hablado una noche, y cómo terminaron en la cama no solo una, sino varias veces. Que Natalia habló muy mal de él, y que no entendía cómo ahora podían pensar en regresar.

— Lo siento, soy tu amigo y te lo tenía que contar. Seguramente ella lo negará todo, pero te aseguro que es cierto. Perdóname.

Bruno no lo perdonó. Dejó de hablarle para siempre. Tampoco regresó con Natalia. Aunque Arturo estuvo triste, cumplió su cometido. Poco tiempo después, Bruno encontró a la mujer de su vida con quien vive feliz. Lo único que Arturo lamentó es haberle mentido para hacerle este favor, pero bueno ¿para qué están los amigos?