Dios

El muchacho tenía una historia en la cabeza, pero no sabía cómo escribirla. Era un cuento muy sencillo, del estilo “chico conoce chica”. Alguien le dijo que aunque fuera un relato simple, escribir era un asunto complicado, pues se trataba de construir el universo, el mundo en que los personajes van a vivir.

Así que compró un cuaderno grande en la papelería, y con letra muy pequeña, para que le alcanzaran las páginas, comenzó a escribir:

“En el principio hice los cielos y la tierra…”