Modelo económico

Los conciertos de la Colosal Caníbal Orquesta eran todo un acontecimiento. Era impresionante cómo estos músicos podían aguantar tanto tiempo tocando. Algunos de los asistentes caían exhaustos después de bailar por horas y horas. Eran tantos los desmayados que incluso había dos integrantes de la Orquesta cuya única función era ayudar a estos pobres desgraciados a levantarse. Los llevaban a rastras detrás del escenario, en donde de alguna forma los auxiliaban. Todos suponían que después de recuperarse decidían irse a casa, pues nadie los volvía a ver en la pista de baile.
Pero había algo extraño que nunca nadie pudo explicarse: no cobraban por sus conciertos. Eso desafiaba cualquier modelo económico visto en el mundo del espectáculo.
La gente preguntaba inquieta: “¿De qué viven?¿qué comen?”. El líder de la Orquesta sonreía mostrando sus dientes afilados: “No se preocupen. En cada ciudad, en cada baile, siempre encontramos algo que llevarnos al estómago”.